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Emprender

18/06/2020

Arrancar un nuevo proyecto, en particular un emprendimiento, no se hace solo.
Sacar de la bien conocida zona de confort necesita tiempo y reflexión.

 

A pensar demasiados, algunos se encuentran inmovilizados y olvidan de enfocarse en la búsqueda de la luz.

 

¿Pero como se prende la luz?

Un deseo de cambio

La historia de dos franceses que se conocieron en Argentina y que rápidamente compartieron un viaje y ganas similares.

 

Con sueños de descubrir un nuevo país, un nuevo idioma, de (re)descubrir una noción de libertad que había un poco perdido después de años de trabajo por lo cual la convicción y la pasión habían disminuido con los años.

 

Uno no quita sus familiares, amigos, costumbres y cruza el Atlántico volando 11 000 kms por capricho, aunque sea para disfrutar las mejores empanadas del mundo.

airport

Una necesidad de cambiar toda la decoración y la atmósfera, que tradujo un deseo de renovación, de embarcarse en una nueva aventura y hacer nuevos descubrimientos.

lapin

Un deseo de aprendizaje

Arrancar desde cero cuesta.

 

Es un cambio radical que requiere construir todo de nuevo y adquirir nuevos puntos de referencia, que sea su círculo social, sus modos profesionales, sus hábitos.

 

Es hacer frente de nuevo a etapas de la vida que habíamos olvidado, hasta las más sencillas. Encontrarse en situaciones nuevas, a veces desestabilizadoras.

 

Parecer tonto. Probar. Fallar. Volver a intentar. Seguir. Aprender.

Un nuevo comienzo como este es la oportunidad de descubrirse de nuevo y de darse cuenta que a los 30 también se puede aprender de nuevo et desarrollar nuevas competencias.

Del traje de consultor, pasando por la camiseta blanca del recepcionista, el delantal del barista, hasta sentirse en la piel de un emprendedor.

Un deseo de emprender

 

Nuestro proyecto arrancó con un encuentro en Habito café y el surgimiento de una convicción: la necesidad de proponer un lugar adaptado a une nueva generación de trabajadores.

 

Combinado con la pasión por el café de especialidad, la curiosidad de descubrir un nuevo entorno profesional, pero sobre todo con las ganas de armar proyecto propio.

 

El deseo de ser barista. Y arquitecto. Y designador. Y jardinero.
Y asumir toda la responsabilidad de un proyecto personal.

 

Emprender es, en última instancia, el pasaje de las ideas a las acciones, para hacer realidad sus deseos.
Porque la luz proviene de allí: de nuestros deseos.

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Café Flor, Thames 1824, Palermo