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Multiculturalidad

10/06/2020

Una doble ‘r’ que sale mal, un acento extraño, y arranca el juego de adivinanzas:
- “Francés, ¡mira vos!”

 

El planteo del guion ya hecho, ahora viene la trama de la obra:
- “¿ Pero por qué viniste acá?”

Raíces comunes

La historia entre Argentina y Francia es antigua y nos gusta decir que argentinos y franceses son primos por compartir muchas raíces.

 

Que sea tanto a nivel idioma, gastronomico, arquitectónico, de las costumbres, o por las numerosas similitudes entre porteños y parisinos.

 

Llegar a un nuevo país conociendo esto es un primer paso a la comodidad y una promesa de rápida adaptación.

 

Aunque un pedazo de pan, una porción de queso y un vinito ya permiten a cualquier franchute sentirse en casa.

youpi

Con los brazos abiertos

Una repuesta posible a este “por qué?” sería “para descontracturarse”.

 

Es de sentido común que el argentino es una persona cálida y amigable. Ni hablar de la cultura del abrazo (que puede sorprender un pecho frio francés la primera vez..)

 

“Cálido y cómodo”, era un leitmotiv que volvió muchas veces durante las fases de concepción del café.

 

Seguramente era algo que buscabamos, y nos inspiró en la onda que queríamos en el café, para tener un sentimiento de estar en casa, para hacer de nuestro hogar un capullo.

El mundo como terreno de juego

 

Cambiar de país significa tomar iniciativas y tener la voluntad de asumir nuevos desafíos en un entorno desconocido.

 

Combinar café y coworking fue un desafío, hablar 3 idiomas distintos al día otro.

 

Vivimos en un mundo internacional cada vez más accesible, en particular en una capital como Capital Federal, y en un barrio como Palermo.

 

Los idiomas se encuentran en Café Flor, las nacionalidades también.

libertad ellecion

Una libertad de elección

 

Últimamente hablamos de la flexibilidad que nuestra generación tiene a disposición.

 

Eso nos ofrece una lista grande de elecciones. Y a esto nos referimos en esta nota: tomar una elección.

Con deseos iniciales, un gusto por la aventura, por el viaje, las ganas de aprender un nuevo idioma, de vivir algo nuevo y de descubrir.

 

Entonces antes que pensar “¿porque?”, nos gusta pensar “¿porque no?”.

 

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Café Flor, Thames 1824, Palermo